MLO de los Ángeles realizó jornada de reflexión en nuestro Hogar de Ancianos
- Javier Ignacio Matus Miranda
- 16 jul 2025
- 2 Min. de lectura

El pasado sábado 3 de mayo, comunidades rurales vinculadas a la familia orionista se reunieron en las dependencias del Hogar de Ancianos Don Orione de Los Ángeles para participar de una jornada de reflexión en torno al Jubileo 2025.
La actividad fue organizada por el Movimiento Laical Orionista (MLO) de Los Ángeles y buscó fortalecer el espíritu comunitario y pastoral de quienes sirven en sectores más apartados, a la luz del carisma de San Luis Orione. Esta instancia reunió a agentes pastorales de diversas capillas pertenecientes a la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, y fue pensada especialmente para acompañarlos, formarlos y renovar su servicio.
Enmarcada en el Año Jubilar, la jornada se convirtió en un espacio necesario para detenerse, compartir experiencias y revisar con sinceridad cómo estamos viviendo nuestra vocación como Iglesia que camina junto al pueblo. No fue una actividad más: fue un verdadero momento de comunión que puso en el centro a quienes, desde la sencillez y sin protagonismos, mantienen viva la fe en lugares donde muchas veces cuesta más sostenerla.
Durante el encuentro se vivieron espacios de oración, formación y reflexión en un ambiente fraterno. Tres expositores acompañaron este proceso: Juan Matus, director del Colegio Don Orione de Quintero, ofreció una mirada educativa del Jubileo desde la perspectiva orionista; el padre Giacomo Valenza profundizó en su dimensión bíblica y teológica, destacando la misericordia como camino de renovación personal y comunitaria; y el padre Javier Osses compartió una reflexión concreta sobre los desafíos actuales en contextos rurales, animando a no perder la esperanza ni la alegría del servicio.
La jornada culminó con una oración de envío presidida por Monseñor Cristián Castro, quien agradeció el compromiso de cada participante y subrayó que la Iglesia también se construye —y muy especialmente— desde la fidelidad silenciosa de quienes sirven con humildad, sin ser vistos.
Más allá de los contenidos, este encuentro dejó claro que seguimos caminando juntos como familia orionista, compartiendo el deseo de servir con alegría, desde donde estamos y con lo que tenemos. El camino del Jubileo no se vive solo en celebraciones solemnes: también se construye en jornadas como esta, que nos devuelven la fuerza y el sentido de nuestra vocación pastoral.
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